Las dos fotografías que se muestran están tomadas con una diferencia de siete meses y corresponden a contextos razonablemente similares. Son instantáneas de dos conocidas políticas europeas, ministras en los gobiernos de sus respectivos países. Una de ellas acaba de anunciar a sus conciudadanos un duro paquete de medidas de austeridad que hará recaer el peso de la crisis, más aún, sobre la ciudadanía de a pie: unos recortes con los que se pretenden ahorrar 30.000 millones de euros (unos 5 billones de pesetas). La otra reposa con gesto plácido en su escaño mientras su superior inmediato expone ante la Cámara otro terrible plan de austeridad muy similar al anterior: un tijeretazo para ahorrar nada menos que 65.000 millones de euros (casi 11 billones de pesetas). Una de ellas, visiblemente afectada, es incapaz de contener las lágrimas en la rueda de prensa al hablar de tan dolorosas medidas. La otra apoya la mejilla sobre su mano con ademán distraído, casi respirando aliviada por no verse en el trance de ser ella quien exponga el contenido de los ajustes. Nada en su rostro deja entrever preocupación alguna. Una llora acongojada, o al menos, lo finje; a la otra parece importarle un bledo. Una es italiana; la otra, natural de Valladolid.
El ejercicio consiste en averiguar, con una sencilla inspección visual, cuál es cuál.
Prueba de agudeza visu


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